Regalar para marcar la diferencia: una conversación con Andrea Jure sobre el poder simbólico de los regalos corporativos
Los regalos corporativos son mucho más que una cortesía elegante. Son una herramienta estratégica para fidelizar clientes, reconocer a los equipos, abrir conversaciones comerciales y proyectar los valores de una marca. Desde el oro de los faraones hasta las gift cards digitales, regalar ha sido siempre una forma de decir: «eres importante para mí».
Pero ¿cómo evolucionó esta costumbre que hoy las empresas modernas usan como táctica de posicionamiento? ¿Cuándo regalar dejó de ser solo protocolo para convertirse en marketing emocional? Y sobre todo… ¿qué sentido tiene hoy un regalo en un mundo saturado de objetos impersonales?
Conversamos en profundidad con Andrea Jure, fundadora y enóloga en jefe de Mujer Andina Wines, sobre esta práctica ancestral, su resignificación en tiempos modernos y cómo un buen vino puede ser mucho más que un detalle de cierre de contrato.
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Andy, ¿qué son realmente los regalos corporativos y de dónde viene esta práctica?
AJ:
Mira, regalar no es un invento moderno ni una estrategia del siglo XX. El ser humano ha regalado desde que aprendió a vivir en comunidad. Las tribus lo hacían para sellar alianzas; los reyes, para impresionar o evitar guerras; y hasta los emperadores regalaban animales exóticos para demostrar poder. Regalaban oro, reliquias, tierras… hoy regalamos pendrives. Algo se perdió en el camino, ¿no?
En el fondo, el regalo corporativo nació como un gesto simbólico: una forma de decir “te reconozco, me importas”. Luego vinieron las imprentas que pusieron logos en mochilas y pendrives, y ahí empezó el merchandising moderno. Pero si me preguntas a mí, lo interesante no es la historia cronológica, sino cómo el sentido del regalo sigue siendo el mismo: comunicar sin hablar.
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¿Y cómo ha cambiado ese “sentido” con el tiempo?
AJ:
Antes un regalo decía quién eras como imperio, ahora dice quién eres como marca. El regalo que das habla por ti. ¿Das algo barato, genérico, sin alma? Eso proyectas. ¿Das algo valioso, con propósito, que se siente hecho a medida? Ahí estás mostrando que conoces a tu cliente, que cuidas a tu equipo, que tienes identidad. Hoy la gente ya no quiere regalos que terminan en la basura. Quiere algo con intención. Con historia. Con mensaje. Si no hay emocionalidad, no hay recuerdo. Y si no hay recuerdo, no hay fidelización.
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Entonces, ¿cuál es el error más común que cometen las empresas al regalar?
AJ:
Regalar por protocolo. Por cumplir. Por check en el Excel. Y eso se nota. El típico “regalito corporativo” sin cariño, sin relato, sin coherencia con la marca… aburre. Genera el efecto contrario. Hay marcas increíbles que pierden todo su valor cuando entregan un obsequio sin alma.
Y al revés, he visto pymes chicas que dan regalos con tanto cuidado, con tanto simbolismo, que se quedan en la mente del cliente por años. Porque regalar no es tirar cosas, es contar algo sin decirlo.
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¿Y cómo se puede regalar con sentido, entonces? ¿Qué factores hay que considerar?
AJ:
Primero, pensar en quién lo va a recibir. Personalizar no significa ponerle el nombre al regalo, significa entender qué le importa al otro. ¿Qué valora esa persona? ¿Qué estilo tiene? ¿Qué emociones quieres despertar?
Segundo, pensar en qué dice ese regalo de ti. Un regalo tiene que estar alineado con lo que eres. Si tu empresa habla de calidad y entrega un producto genérico, hay una contradicción. Si tu empresa habla de propósito, pero regala plástico sin alma, también.
Y tercero, no subestimar la presentación. El envoltorio importa. El mensaje escrito importa. Hasta la forma de entregar el regalo cambia la experiencia. No se trata de gastar más, sino de cuidar los detalles.
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Ok, y ahora hablemos de vinos… ¿por qué crees que un vino puede ser un gran regalo corporativo?
AJ:
Porque un vino no es solo un objeto, es una experiencia. Tiene cuerpo, tiene historia, tiene terroir. Y si el vino está bien elegido, tiene también mensaje. Nosotros, por ejemplo, en Mujer Andina no vendemos solo botellas: contamos historias de decisiones valientes, de raíces, de mujeres que crean sin pedir permiso.
Entonces claro que un cliente puede regalar uno de nuestros vinos como parte de su estrategia corporativa, pero el que lo recibe no está recibiendo “una botella más”, está recibiendo un relato. Está recibiendo un “te vi”, un “esto es para ti, porque lo vales”.
Además, los vinos permiten muchas capas: desde una Livianita para celebrar una amistad sin pretensión, hasta un Grand Levita para decir “esto fue importante”. Y si quieres dejar huella, regala algo que no pase desapercibido.
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¿Qué tipo de empresas están regalando con más conciencia hoy?
AJ:
Las que entendieron que regalar es parte de su branding. He visto agencias que regalan libros elegidos uno por uno, abogados que regalan aceite de oliva hecho por sus clientes, empresas tecnológicas que entregan experiencias y no objetos. Y también empresas grandes que volvieron a lo esencial: regalar vino, pero con intención, con historia, con belleza.
Las empresas que piensan el regalo como una parte de su mensaje son las que construyen relaciones duraderas. Porque al final del día, lo que importa no es el regalo, sino cómo haces sentir al otro.
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¿Y cómo podríamos aplicar todo esto con Mujer Andina Wines? ¿Qué tipos de regalos ofrecen para empresas?
AJ:
Tenemos distintas opciones para quienes quieren salirse del molde. Pack curados con propósito, etiquetas que cuentan historias reales, vinos que celebran decisiones. Podemos armar cajas para agradecer a clientes fieles, sorprender a nuevos socios o premiar al equipo que se la jugó todo el año.
Y más allá del producto, ayudamos a que el regalo diga algo. Que tenga coherencia. Que deje una marca emocional. Porque si vas a regalar, que sea para conectar, no para tachar una lista.
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Última pregunta, directa al corazón: ¿qué debería preguntarse una empresa antes de elegir un regalo corporativo?
AJ:
Sencillo. Pregúntate:
¿Esto es un gasto, o es una inversión emocional? ¿Este me gustaría a mí? ¿Dice lo que quiero que diga? ¿Será imapctante o efímero? Y si la respuesta no es un sí rotundo… cambia el regalo.
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¿Buscas un regalo con alma?
En Mujer Andina Wines creamos vinos con historia, identidad y propósito. Y si tú también quieres que tus regalos corporativos hablen por ti, te ayudamos a encontrar ese detalle que dice “esto soy, y esto valoro”.
📩 Escríbenos a contacto@mujerandinawines.cl
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Porque regalar, se convierte en una forma de transformar vínculos en lealtad.






